Navegamos por superficie hasta la boya, un último chequeo entre duplas, regulador a la boca y pulgar hacia abajo, comenzamos a bajar por el cabo y nos rodeamos de oscuridad, estiramos los brazos y no vemos nuestros dedos, el color del agua es un negro verdoso, abajo en teoría nos espera un naufragio, un remolcador, “El Caupolicán”.

¿Por qué el agua es tan verdosa en Chile?

Las costas de Chile son un gran aporte de producción primaria hacia los océano del mundo, una combinación de corrientes profundas que elevan nutrientes al chocar con el talud continental, gracias a la ayuda de los vientos y la rotación de la tierra, luz y aguas someras ricas en oxigeno causan lo que se denomina “Bloom Fito planctónico”, una masiva reproducción de micro algas en el océano las cuales forman parte del alimento del zooplancton, que a la vez forman parte del alimento de miles de invertebrados diminutos hasta los animales más grandes del mundo, las ballenas, y así sucesivamente hasta los depredadores tope de un ecosistema, todos se ven favorecidos.

“El Caupolicán” es solo uno de los cientos de naufragios que esperan en el fondo del mar por buzos exploradores. Este último tiene unos 22 metros de eslora, y su profundidad máxima bordea los 25 metros. Todas las paredes de este naufragio están colonizadas por organismos sésiles, como las actinias, pequeñas flores de mar de todos colores, claro que es necesario llevar iluminación para deleitarse con aquellas tonalidades. El naufragio cumple a la perfección su función como arrecife artificial, dando protección a variedad de peces, crustáceos y equinodermos, haciendo posible el avistamiento de mucha vida en el lugar a diferencia de los arenales en los que tienes suerte si te pillas con alguna jaiba remadora, caracol o algún rollizo solitario.

¿Qué debemos tener en cuenta al momento de bucear con mala visibilidad?

La verdad es que si buceas bastante en Chile, más del 50% de tus inmersiones serán en aguas turbias, por ende no es nada del otro mundo. Nuestra recomendación para aquellos buceos es que si no estás disfrutando la inmersión, entonces no tiene ningún sentido continuar, desiste y guarda la botella para otro día con mejores condiciones. Si te gusta la oscuridad, conoces el lugar y de todas formas vas a bucear, recuerda no alejarte demasiado de tu dupla y jamás tocar el fondo, no sabes a que animal le estas dando un aletazo mortal. Ahora, supongamos que en medio de la oscuridad un lobo marino se te acerca, te observa y se aleja, tú das un par de aletazos para no perderlo de vista y cuando te das la vuelta tu dupla desapareció ¿Qué hacemos? El protocolo nos sugiere que busquemos a nuestra dupla durante 1 minuto en dirección hacia donde la perdimos, si no la encontramos ascenderemos lentamente hasta la superficie para encontrarnos arriba.

El buceo continua y nos acompaña durante toda la inmersión un sonido siniestro de maquinaria pesada haciéndonos recordar que estamos buceando en un puerto, es como si en cualquier momento un submarino pudiese aparecer a nuestras espaldas… le damos la vuelta al naufragio y llegamos nuevamente a la proa, chequeamos el manómetro y ya estamos en la reserva, pulgar hacia arriba y comenzamos a subir lentamente, disfrutando nuestro regreso a la luz. Nos detenemos a los 5 metros para hacer una parada de seguridad durante 3 minutos ayudándole al organismo a vaciarse de nitrógeno. Cumplido el tiempo, señal de ok y nos despedimos de la mágica hidrosfera.